viernes, 10 de diciembre de 2021

Deporte y mujer

 


La separación por sexo en los deportes 
y en la sociedad del patriarcado

Es importante centrar la atención histórica de la mujer en el deporte, considerando la imagen deportiva que fue rescatada, por Pierre de Coubertin desde la antigua Grecia y las Olimpiadas. Punto neurálgico, donde surge el Movimiento Olímpico y la posterior representación de los diversos deportes.

El deporte en la antigua Grecia se refleja principalmente en dos culturas; la cultura Ateniense y la cultura Espartana. Esta última se diferenció significativamente, pues la mujer tomó protagonismo y participación en el deporte o la actividad física, sin embargo, con un fin de salud reproductiva y de supervivencia. Por otro lado, para la mujer Ateniense, era suficiente ejercicio físico realizar las labores del hogar, las tareas domesticas. Las Olimpiadas en el mundo Ateniense era de exclusividad para los hombres libres y pudientes, las mujeres no podían asistir de espectadoras ni mucho menos participar haciendo deporte (García, 2016).

Esto refleja claramente el rol de la mujer en la sociedad de la antigüedad, y también cómo este rol es representado y reafirmado socialmente a través del deporte o la práctica de actividad física.

La relación, es que después de unos cuantos siglos renace el Movimiento Olímpico en el mundo de Pierre de Coubertin, en el contexto de la Inglaterra Victoriana. Una sociedad conservadora que obligaba a la mujer a permanecer delicada, frágil, elegante, dependiente y sumisa. Cualidades antagónicas de los valores que pretendía desarrollar Pierre de Coubertin a través del deporte; la virilidad, la hombría, el coraje, el carácter, etc. Esta idea contribuyó a mantener la mujer alejada del deporte e incluso convencerla de su incompetencia para realizar cuentos prácticos (Cardona, 2015).
deportes patriarcado

De este modo, el padre de los Juegos Olímpicos Modernos perpetuó una idea misógina de menosprecio y discriminación femenina en los deportes y sobre estas bases ideológicas inició lo que conocemos hoy como Movimiento Olímpico (Ferrer, 2012).

Las bases ideologicas del Olimpismo “Moderno” son sexistas y no mejoría al respeto y equidad entre hombres y mujeres. El deporte como tal, perpetua una vision de división y de discriminación sexual, donde deja a la mujer ideologicamente como un ser inferior al hombre.

El cuerpo de la mujer en el deporte o la actividad física, se reduce a un cuerpo construido desde las necesidades masculinas, es decir, a un cuerpo femenino estéticamente bello y delgado. Por otro lado la actividad deportiva reduce a la mujer a un estado de docilidad y pasividad, de lo contario cuando la mujer demuestra a través de la práctica deportiva violencia y agresividad es rechazada socialmente por los hombres y las mujeres, por no demostrar su “feminidad ”, Una femineidad construida en la sociedad patriarcal que desea mantener una mujer dócil, sumisa y pasiva.

Por otro lado, si bien actualmente, se permite la participación femenina a nivel deportivo, es importante centrar la mirada sobre el hecho, que esta participación es separada por sexo. Para Leong (2018) las normas deportivas simplemente aclaran el hecho que la naturaleza física de la mujer es inferior a la del hombre y por esta razón se le niega la posibilidad de jugar con un hombre. Sin darle la oportunidad de poder desarrollarse junto a su par, asumiendo arbitrariamente que es inferior y que jamás llegará a ser tan “hábil” y “fuerte” como su par masculino. Según Gil- Madrona, Valdivia- Moral, González-Víllora y Zagalaz-Sánchez (2017) la inferioridad de las mujeres en habilidades deportivas está asociada, a su falta de experiencias motrices, de este modo, si a las niñas se les priva de desarrollar sus capacidades motrices, bajo un modelo que ser activo y ágil es una cosa de hombres, difícilmente la niña podrá desarrollarse físicamente activa como su par hombre. La separación de acuerdo con el sexo y no con el mérito deportivo les niega a las jugadoras el acceso a oportunidades deportivas más altas. La segregación impuesta en el deporte proporciona “una justificación aparente para la jerarquía de las asignaciones sociales y las posiciones de género en el mundo deportivo y social contemporáneo”. Siendo este problema más prominente en el fútbol (Davis, Edwards y Forbes, 2019). La segregación impuesta en el deporte proporciona “una justificación aparente para la jerarquía de las asignaciones sociales y las posiciones de género en el mundo deportivo y social contemporáneo”. Siendo este problema más prominente en el fútbol (Davis, Edwards y Forbes, 2019). La segregación impuesta en el deporte proporciona “una justificación aparente para la jerarquía de las asignaciones sociales y las posiciones de género en el mundo deportivo y social contemporáneo”. Siendo este problema más prominente en el fútbol (Davis, Edwards y Forbes, 2019).

Cabe pensar que por la justificación que entrega, la norma deportiva de separar por sexo a raíz de que el hombre es más potente físicamente y que puede dañar o lesionar a la mujer en el juego. Se expresa porque esta "potencia corporal" tiene un grado de violencia y agresividad que el hombre, no está dispuesto a controlar o reducir para jugar con su par femenino.

De este modo, por ejemplo, el fútbol masculinizado refleja un sistema de valores donde predomina principalmente la violencia y la agresividad; insultar, amenazar, desafiar, criticar, pegar, empujar o escupir, entre otras acciones (Myskiw, Py Mariante y Stigger, 2015; Sáenz et al., 2015).

Este deporte configura la identidad de género y bosqueja el perfil violento masculino, es decir, la violencia en el deporte ayuda a construir la identidad masculina bajo un concepto de estereotipo masculino (Martin y García, 2011). Fundamentado en el idea de que ser “hombre” es sinónimo de habilidades como la fuerza y ​​la agresión (Pavlidis y Fullagar, 2016 citado en Nogueria et al., 2017).

Las ideas misóginas impiden categorizar a las personas que practican deporte, por sus capacidades y habilidades en el juego. Simplemente dan por hecho que el deporte de segunda categoría e inferior es el deporte practicado por mujeres. Discriminando y limitando las posibilidades de desarrollo para las personas.
Fuentes

Cardona, J. (2015). Cánones de belleza: la alineación femenina. Teoria de Género , 26-30.

Davis, P., Edwards, L. y Forbes, A. (2019). ¿Separados pero iguales? Una evaluación filosófica del fútbol mixto en Inglaterra. Juego limpio; Revista de Filosofía, Ética y Derecho del Deporte , 12 , 79-90.

Ferrer Torres, A. (2012). Análisis de la reforma de Tomas Arnold a travéz del concepto de función moralizadora de Hernández ÁlvareZ JL (1996): El deporte moderno y la Génesis del Movimiento Olimpico. Citius, Altius, Fortius , 5 (1), 119-130.

García, F. (2016). Educación física femenina en la Grecia arcaica y clásica: una comparación entre Esparta, Atenas y las ciudades ideales. Revista Italiana de Pedagogía Deportiva , 83-97.

Gil-Madrona, P., Valdivia-Moral, P., González-Víllora, S., y Zagalaz-Sánchez, ML (2017). Percepciones y comportamientos de discriminación sexual en la práctica de ejercicio físico entre los hombres y mujeres preadolescentes en el tiempo de ocio. Revista de Psicologia Del Deporte , 26 (2), 81–86.

Leong, N. (2018). Contra el deporte femenino. 95 Wash. UL , 1251-1290.

Martín, A. y García, A. (2011). Construyendo la masculinidad: fútbol, ​​violencia e identidad. RIPS , 10 (2), 73-95.

Myskiw, M., Py Mariante, F. y Stigge, M. (2015). Jugando con la violencia en el deporte de ocio: Notas etnográficas sobre el chaval y el pillo del barrio. Movimiento: Porto Alegre , 21 (4), 889-902.

Nogueira, A., Molinero, O., Salguero, A., Lucidi, F. y Márquez, S. (2017). Identificación de la discriminación de género en el deporte: Formación de agentes de cambio. Revista de psicología del deporte , 43-49.

Sáez, A., Gimeno, F., Gutiérrez, H., Lacambra, D., Arroyo del Bosque, R. y Marcén, C. (2014). Evaluación de la violencia y deportividad en el deporte: un análisis bibliométrico. Cuadernos de Psicología del Deporte , 15 (1), 211-222.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Fotos y actas copa catalana 2021

 

I campionat de vilanova i la geltru

Conocida como La Habana chica en el siglo xix, Vilanova i la Geltrú es hoy una de las principales capitales de la cultura popular y tradicional de Cataluña. Els Tres Tombs o su carnaval, declarado fiesta patrimonial de interés nacional, son algunas de las fiestas que han convertido a la capital de El Garraf en un referente. Su espléndido paseo marítimo, donde conviven con armonía construcciones de estilo colonial con las casas de pescadores, su Rambla, eje social y comercial de la ciudad, y su amplia oferta gastronómica de cocina marinera y xató, hacen de Vilanova un lugar para ir y para visitarlo de nuevo.

El rey Jaume I otorgó la carta de poblamiento a Vilanova en 1274. Sin embargo, los hechos que dieron origen al surgimiento de un asentamiento urbano estable son muy curiosos: la marcha de muchos habitantes del término de la Geltrú a la zona costanera, que huían de la imposición del señor feudal, que obligaba a las mujeres que se casaban a pasar la primera noche con él (lo que popularmente se conoce como derecho de pernada). En aquella época se denominaba Vilanova de Cubelles.

Vilanova vivió un momento de especial efervescencia cuando, en el siglo XVIII, Carles III autorizó su puerto a establecer trayectos comerciales con América. El impulso social, económico y cultural que este hecho comportó fue indudable. Al crecimiento de la riqueza se añadió el surgimiento de las primeras entidades culturales, recreativas y de recreo.

La profusión de jardines donde estas asociaciones se reunían y el ambiente que se creaba hicieron que la villa fuera conocida, a principios del siglo XIX, como la Habana Chica.

Este mismo siglo la ciudad vio nacer algunos personajes cruciales para la historia contemporánea de Catalunya como Francesc Macià (1859-1933).



Y este 2021 y dentro del marco de la trobada de espeleólogos de Catalunya el club local, La Agrupació Excursionista Atalaya  una entidad deportiva y cultural que tiene el objetivo de promover todas aquellas actividades relacionadas con la práctica del excursionismo en todas sus modalidades.

El excursionismo, una actividad con muchos aspectos, desde la parte más deportiva y técnica como la escalada, la espeleología, el alpinismo etc. donde se requiere una preparación y aprendizaje previo, con unas determinadas condiciones físicas, pasando por el esquí y las marchas hasta llegar al senderismo y las caminatas donde lo único que hace falta son ganas de andar y compartir con los compañeros las sensaciones de sentirse en plena naturaleza.

Sin olvidar en todo momento que  también es una entidad cultural y que el conocimiento del territorio en todos sus aspectos, geográficos, históricos, paisajísticos, botánicos etc. forma parte de nuestras excursiones.

También especial cuidado en los aspectos medioambientales, tanto en lo que se refiere a nuestras actividades frente al medio natural donde se desarrollan como en lo que respecta a la lucha frente a las agresiones de todo tipo a que nuestro territorio y nuestro planeta se ve sometido.

Hay que poner en valor la organizacion del campeonato por los miembros del GET (Grupo Espeleológico Atalaya). El GET es la sección especializada en la práctica y promoción de la espeleología y el descenso de barrancos. 

Desde sus inicios los miembros de la Atalaya ya realizaban actividades espeleológicas; es a finales de los 60 pero cuando un grupo de jóvenes inquietos crean un embrión que concluye en la creación en 1970 del GET. Hasta el día de hoy la gente del grupo no ha parado de realizar actividad espeleológica, ya principios de los 90 empezaron a practicar el descenso de barrancos. Actualmente el grupo sigue realizando salidas y organizando cursos de iniciación para que todo el mundo que esté interesado pueda adentrarse en este mundo. 

Explorar sistemas kilométricos con técnicas específicas y descubrir el funcionamiento de la red hidrológica subterránea es un premio añadido.